
El abonado y fertilización del viñedo es un proceso complejo debido a las características del cultivo: es leñoso, perenne y de secano, lo que limita la eficacia de los fertilizantes. Grupo Iñesta fabrica fertilizantes líquidos a base de materias primas naturales para fortalecer la vid y mejorar la producción.
El abonado de plantación se aplica al inicio del cultivo mediante abonos orgánicos enterrados superficialmente, junto con fertilización mineral, evitando el uso de nitrógeno para prevenir el agotamiento de la planta. A medida que la vid crece, se realiza el abonado de mantenimiento, priorizando la calidad del fruto sobre la cantidad. El análisis y diagnóstico foliar permiten detectar desequilibrios nutricionales y ajustar el abonado de forma precisa.
El abonado foliar se aplica en forma de sales solubles con microelementos, esenciales debido a su escasez y al riesgo de desequilibrios. Por otro lado, la fertirrigación aporta nutrientes a través del agua de riego, considerando las necesidades de la vid, el agua y el suelo. Esta técnica permite una absorción rápida y localizada de los nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio), optimiza la red de riego y reduce costes, siendo especialmente útil para corregir carencias de manera eficiente.